viernes, 5 de marzo de 2010

España envía al Índico otro barco de guerra para frenar a los piratas

Del puerto murciano de Cartagena y con destino al Índico partirá la semana próxima el patrullero oceánico Vencedora con un centenar de militares que asumirán la nueva misión de vigilar los puertos somalís donde se refugian los piratas y abordar toda embarcación sospechosa de llevar a bordo a estos nuevos corsarios del mar. El anuncio, realizado ayer en Bruselas por la titular de Defensa, Carme Chacón, coincidió con un nuevo intento de secuestro de un atunero vasco, el Albacán, que tras un tiroteo entre sus vigilantes de seguridad y los piratas consiguió escapar con la tripulación ilesa, aunque una granada impactó en el casco del pesquero causando desperfectos en la zona de la enfermería.
La ministra anunció el refuerzo militar español en la operación Atalanta durante su comparecencia en el Parlamento Europeo. El nuevo ataque pirata sirvió de excusa a la delegación española para volver a insistir ante los Veintisiete sobre la necesidad de que participen con más militares y barcos. España ha querido ser la primera en anunciar su refuerzo en Somalia, con la idea de dar ejemplo y arrastrar a sus socios europeos, que la semana pasada en una reunión de ministros de Defensa en Palma ya se comprometieron a arrimar más el hombro en el Índico.

ARMAMENTO MILITAR / El incidente de ayer, ocurrido a las ocho de la mañana (hora española), se suma a los otros 10 asaltos sufridos por atuneros vascos en aguas somalís desde el 2007. En octubre pasado, en plena crisis del Alakrana, que permaneció secuestrado durante 47 días, el Gobierno español accedió a las reivindicaciones de los armadores y se permitió la presencia en los pesqueros de vigilantes de seguridad privada con armamento militar para neutralizar los ataques. Actualmente hay 22 atuneros faenando en el Índico y todos cuentan con vigilantes a bordo que en tres ocasiones, contando la de ayer, han repelido a tiros intentos de abordaje.
El Albacán, de la armadora Albacora y con base en Bermeo, navegaba a 350 millas de la costa de Kenia cuando los miembros de la seguridad privada avistaron la típica embarcación utilizada por los piratas: un bote de unos nueve metros de eslora, de plástico y de color blanco. Durante el tiroteo, los piratas atacaron el pesquero con una granada, que impactó contra la estructura de la embarcación pero sin causar heridos. Dos horas después del incidente, el atunero ya faenaba con absoluta normalidad. A pesar de que los responsables de la empresa armadora dieron por buena la versión de que los vigilantes repelieron el ataque disparando contra los piratas, fuentes de la compañía de seguridad a la que pertenecen los agentes negaron que estos hubieran disparado.
Esta vez volvió a salir bien, pero el peligro no cesa. Tras los monzones de invierno, el buen clima ha regresado a esas aguas y los piratas han recuperado su actividad delictiva, por lo que momento elegido por España para forzar a sus socios europeos a modificar la operación Atalanta no puede ser más propicio.

GUARDIA COSTERA / Hasta ahora, la misión militar contaba con grandes fragatas –España cuenta con la Navarra– y aviones de vigilancia que han centrado sus esfuerzos en el golfo de Adén pero que no han podido evitar secuestros o ataques en las zonas más meridionales. Un área que es la preferida por los atuneros a pesar de las continuas advertencias de los militares, que recomiendan faenar en una zona de seguridad. La nueva misión de vigilar los puertos y abordar a los pequeños esfiques obliga a los militares a convertirse en una especie de guardia costera que se desplegará en una línea de 250 millas frente a las costas de Somalia.

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