domingo, 20 de junio de 2010

Respuesta a la noticia aparecida en el diario de Ultima Hora con fecha 17/06/10

Esta carta me la ha enviado un compañero (Hofmann) referente a la noticia que apareció el jueves día 17 de Junio en el diario UltimaHora en Palma de Mallorca.


Hola a todos. Soy vigilante de seguridad desde hace unos 5 años aproximadamente, pero antes de eso tuve la suerte de estudiar periodismo y trabajar como periodista. Desde esa posición que me permite tener un conocimiento de ambas disciplinas me voy a permitir comentar un par de cosillas sobre esta noticia tan curiosa que pertenece a la sección de Sucesos del diario Última Hora del jueves 17 de junio de 2010 (pag.17)


Lo primero que me llamó la atención fueron las concesiones que el redactor hace al sensacionalismo, evidente ya desde el titular y el primer párrafo, donde afirma que José Escuder denuncia “que el pasado lunes vivió una de las peores pesadillas de su vida”.

En realidad, la noticia no es tal noticia, sino un corta y pega de la denuncia presentada por este señor aderezado con algunos párrafos valorativos incluidos con bastante mala uva por parte del redactor, quien parece dar total crédito a la versión del denunciante.


Cierto es que se entrecomilla el titular, con lo que se asume que aquella es la opinión o la versión de la persona que habla, José Escuder. También es cierto que en el párrafo del final habla de los vigilantes como “presuntos” agresores, lo que es de agradecer después de toda la vaselina que reparte a lo largo del relato a los profesionales de la seguridad privada involucrados.

Sin embargo, estos recursos de manual, que sirven para que el periodista no se pille los dedos sobre el papel acusando a alguien de algo cuando no tiene pruebas, se quedan en mero artificio cuando en otros párrafos se toma clara posición a favor de la tesis del denunciante.


Por ejemplo, cuando dice “Cabe destacar que la víctima es un hombre enfermo del corazón, diabético y precisa medicación”. Ahí es donde más claramente se retrata el que escribe. Desde su punto de vista de conocedor de todos los detalles, el redactor resalta no sólo que el señor Escuder es la VICTIMA, sino además, un pobre hombre enfermo, con lo cual, la supuesta actuación de los vigilantes parece aún más deleznable, indecente y mezquina.


La lectura de esta parte hace que me vengan a la cabeza mil y una preguntas que haría al señor Julio Bastida, redactor de Última Hora. Por ejemplo, ¿cree usted que los vigilantes conocen la historia médica de las personas que les pasan por delante? ¿Cree que quizá llevan rayos X en los ojos y son capaces de hacer diagnósticos tan completos como el que usted destaca en su relato (capacidad que ya quisiera para sí el mismísimo doctor House de la tele)? Y aún añadiría ¿Cómo supo usted que este señor padecía de todo eso? ¿Cómo lo podía saber el vigilante? ¿Preguntó usted a los vigilantes si ellos también son pobres hombres enfermos y toman medicación para algo? Y por último: ¿Es usted consciente de que sólo con ese pequeño párrafo ya está haciendo que los lectores tomen partido a favor de un relato que al final puede ser o no cierto? ¿Es consciente de que ese párrafo hará que quede un poso de negatividad hacia la labor que desarrollamos los vigilantes? ¿Dónde estuvo usted el día en el que en clase se habló de la ética profesional? ¿Es que alguna vez un vigilante le quitó a una novia?


Sinceramente, dudo que las circunstancias médicas salieran a colación cuando pasó lo que fuera que pasara en la estación intermodal, y dudo que guarden relación con lo ocurrido. Además, creo que los vigilantes actuaron y llamaron a la policía no porque el señor Escuder no tuviera billete, sino porque pasó algo más con el señor Escuder que no se ha contado.

“Me dirigí a uno de los vigilantes de seguridad y le expliqué lo ocurrido (…) pero el seguridad hizo caso omiso” dice José Escuder, y continúa “yo intenté salir y entre dos guardias de seguridad me tiraron al suelo”.


Es curioso cómo el viajero ultrajado pasa tan rápidamente y de puntillas sobre unos hechos que se me antojan cruciales para determinar si hubo o no una actuación correcta de la seguridad de la estación.


Si no he entendido mal, fue a decirle al vigilante que había tirado el comprobante, y cuando el vigilante le dijo “de muy malas maneras” que era necesario para salir por la máquina, al señor Escuder se le ocurre que, por 90 céntimos, lo mejor es pasar de todo e intentar irse sin más, delante de otros usuarios, en plena mañana, despreciando las indicaciones que le acaba de dar un trabajador que ha sido puesto allí por la empresa de transportes precisamente para que nadie haga eso…


Cabría preguntarse además si el señor Escuder intentó salir por la fuerza. Si el señor Escuder era más grande y fuerte que el vigilante con el que fue a hablar en primera instancia, y si éste vigilante se vio obligado a avisar a un compañero ante la imposibilidad de parar a aquel voluminoso hombre que estaba decidido a marcharse pasando por encima de lo que fuese.

Nada de eso se aclara en el relato del suceso. Sólo se dice que el señor Escuder no llevaba billete, y que al intentar irse dos vigilantes le tiraron al suelo, le dieron una paliza, le pusieron los grilletes y llamaron a la policía.


También se dice que al llegar las fuerzas y cuerpos de seguridad manifestaron que “los hechos no procedían a detención y obligaron a los vigilantes a que le quitasen inmediatamente los grilletes”.


Leído así parece que la policía afeara la intervención de los vigilantes, pero también puede que simplemente se hicieran cargo del detenido y valorando que se había cometido una falta y no un delito decidieran no detener.


Pero lo que seguro hicieron fue identificarlo y tomarle su filiación para que quedase constancia tanto en la denuncia que el señor Escuder muestra en la fotografía, como en la que, también debió presentar la empresa de seguridad por todo lo ocurrido. Sobre la existencia de esta otra posible denuncia, nada se dice. Nos falta una versión de lo que había pasado.


Además se dice que el señor Escuder acudió a un hospital “donde fue atendido”, aunque no se detalla si tuvo que ser tratado de urgencias o fue para acreditar la existencia de alguna lesión mediante un informe médico que posteriormente se adjuntaría a la denuncia.


De la misma manera, cabía esperar del redactor el mismo interés humano por las posibles lesiones que los vigilantes sufrieron durante el desarrollo de los hechos, si hubo forcejeo, si cayeron al suelo… y si necesitaron acudir a un centro médico para acreditarlas, cogerse la baja…

Estas diferentes caras de la misma realidad hubiesen ayudado al lector del periódico a tener una perspectiva menos simplista de lo ocurrido.


Y es que no parece que se haya llevado a cabo una labor muy seria de indagación, ni de investigación, ni de contraste de datos, más allá del resaltado que hay en medio de la noticia en el que se dice que las imágenes de las cámaras de vigilancia serán determinantes.


Tal y como está escrito, el relato asume la tesis del viajero. Está cojo. Le falta la otra parte. Pero, es que ni siquiera se ha contrastado que el billete desde Sineu hasta Palma tenga un coste de 90 céntimos, y mira que era fácil llegarse a preguntar. Da la impresión de que, simplemente, quedaba mejor. Era más impactante en el titular.


Está por ver que el juez condene a los vigilantes por estos hechos si finalmente se demuestran ciertos o que cargue contra el señor Escuder por interponer una denuncia falsa si resulta lo contrario.

Pero lo que sin duda ha quedado ya, en cualquier caso, ha sido el daño a la imagen pública de los vigilantes.


Gracias a noticias escritas de esta manera (¡señor Julio Bastida, redactor de Última Hora, esto va por usted!) nos resultará más difícil a los vigilantes sacudirnos el san benito de violentos, chulos, prepotentes y arrogantes…


Sin embargo no hay que desesperar ni resignarnos a que nos encierren en un cliché social.

Lo que procede ahora es hacer un seguimiento del caso para que, si los hechos denunciados no se demuestran y lo que se demuestra es que se actuó bien, se haga llegar al periódico Última Hora un informe con la resolución judicial para que pueda publicar una reseña igualmente destacada que repare parte del daño.


Me atrevo incluso a facilitarle el titular al redactor. Ya les aviso que no será espectacular ni impactante. Simplemente veraz: LOS VIGILANTES DE LA ESTACIÓN INTERMODAL ACTUARON CORRECTAMENTE.